¿Qué hará el AECG?

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¿Qué hará el AECG?

El AECG ofrece nuevas oportunidades para que empresas de la UE de todos los tamaños exporten a Canadá. Ahorrará a las empresas de la UE 590 millones de euros al año, el importe que pagan en aranceles sobre las mercancías exportadas a Canadá. A partir del 21 de septiembre el AECG elimina los derechos aplicados al 98 % de los productos (líneas arancelarias) que la UE intercambia comercialmente con Canadá. También ofrece a las empresas de la UE el mejor acceso que nunca se ha ofrecido a empresas de fuera de Canadá para licitar en las contrataciones públicas de dicho país, no solo a nivel federal sino también a nivel provincial y municipal.

El acuerdo beneficiará especialmente a las pequeñas empresas, que son las que menos pueden asumir el coste de los trámites burocráticos de exportar a Canadá. Las pequeñas empresas ahorrarán tiempo y dinero, por ejemplo al evitar requisitos que duplican los ensayos, largos procedimientos aduaneros y elevados gastos jurídicos. Las autoridades de los Estados miembros que se ocupan de la promoción de las exportaciones están listas para ayudar a las empresas a que empiecen las exportaciones ultramarinas, impulsen el comercio existente y atraigan inversiones.

El AECG creará nuevas oportunidades para los agricultores y los productores de alimentos europeos, al tiempo que se protegerán plenamente los sectores sensibles de la UE. Además, la UE ha abierto su mercado a determinados productos competidores canadienses de forma limitada y calibrada, al mismo tiempo que se garantiza un mejor acceso al mercado canadiense para importantes productos de exportación europeos. Entre ellos figuran el queso, el vino y las bebidas alcohólicas, las frutas y hortalizas y los productos transformados. El AECG también protege en Canadá 143 «indicaciones geográficas», alimentos y bebidas regionales de alta calidad.

Los quinientos millones de consumidores de la UE también se beneficiarán del AECG. El acuerdo permite incrementar la oferta, manteniendo al mismo tiempo los estándares de calidad europeos, ya que solo los productos y servicios que cumplan plenamente todas las disposiciones reglamentarias de la UE podrán acceder a su mercado. El AECG no cambiará la forma en que la UE regula la seguridad alimentaria, en particular los productos derivados de organismos modificados genéticamente o la prohibición de la carne de vacuno tratada con hormonas.

El acuerdo también ofrece una mayor seguridad jurídica en la economía de los servicios, una mayor movilidad de los empleados de las empresas, así como un marco que permita el reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales, desde arquitecto hasta gruista.

Por otra parte, los Estados miembros de la UE pueden seguir organizando los servicios públicos como deseen. Un Instrumento Interpretativo Conjunto, que tendrá validez jurídica, ha seguido aclarando este y otros asuntos. Dicho Instrumento señala clara e inequívocamente lo que han acordado Canadá y la UE en una serie de artículos del AECG.

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